miércoles, 27 de marzo de 2013

Troya, mitos y más mitos del cine, una historia incierta


Puesto que todo el mundo ha conocido algo acerca del mito de la guerra de Troya a través del cine (Brad Pitt en calzoncillos) entre otras fuentes, hoy me gustaría aportar algunos de los textos antiguos que narran esta historia mitificada según sus autores claro está, pero los nombres son los mismos.

Se pueden ver a simple vista en los textos, que de cada autor cambia en parte el mito, igual que hoy en día en el cine se adaptan para atraer a la mayor cantidad de público, estos autores hacían lo propio. Estos textos son ligeros y amenos, como se puede ver algunos no ocupan más que unas pocas lineas. Si alguien no lo sabe, los textos no son prosa como ahora lo vemos, en su lengua original (griego y latín), eran poemas muy atractivos para un público muy exquisito.
No me extiendo y dejó esto a vuestro criterio mi querido lector.



Textos:


Se dice que, en la boda de Tetis y Peleo, Júpiter convocó a to­dos los dioses excepto a Eris, esto es, Discordia, quien, al presentarse más tarde y no ser admitida al banquete, lanzó desde la puerta a los asistentes una manzana y dijo que se la llevara la más hermosa. Comenzaron a reclamar para sí este título Juno, Venus y Minerva, entre las que se produjo una gran disputa. Júpiter mandó a Mercurio que las condujera ante Alejandro Paris en el monte Ida y que ordenara a este actuar como juez.                                      
                                                                                                                             Higino, Fábulas 92,1 _2

                Ellas prometieron dones a Alejandro: Hera, si resultaba preferida a todas, le daría el reino sobre todos los hombres; Atenea, la victoria en la guerra; Afrodita, el matrimonio con Hele­na. Él decidió a favor de Afrodita y zarpó hacia Esparta... Fue hospedado en casa de Menelao durante nueve días, y en el décimo, al marchar Menelao a Creta para tributar honras fúne­bres a su abuelo materno Catreo, Alejandro indujo a Helena a partir con él. Ella, abandonando a Hermíone, de nueve años, y llevando a bordo la mayor parte de las riquezas, se hizo a la mar con Alejandro durante la noche... Pero algunos dicen que, por deseo de Zeus, Hermes había raptado a Helena y llevado a Egipto y que la había entregado a Proteo, rey de los egipcios, para que la custodiase, mientras que Alejandro se dirigía a Troya con una imagen de Helena hecha de nubes.
                                                                                                                             Apolodoro Epítome III 1-5

                Cuando Menelao se enteró del rapto, se dirigió a Micenas y pidió a Agamenón que reclutara las tropas de la Hélade y organizara una expedición con­tra Troya. Este envió un heraldo a cada uno de los reyes con el fin de recordarles los jura­mentos que habían hecho, y aconsejarles que se preo­cupasen de la seguridad de sus respectivas esposas, di­ciendo que la afrenta había sido igual y común para toda la Hélade.
                                                                                                                             Apolodoro Epítome III 6

                E1 ejército se reunió en Áulide. Los que marcharon contra Troya fueron los siguientes: ...de los locrios, Áyax, hijo de Oileo, llevó cuarenta naves; de los salaminios, Áyax Telamonio, llevó doce naves. De los argivos, Diomedes, hijo de Tideo, y los suyos, ochenta naves; de los miceneos, Agamenón, hijo de Atreo y Aéro­pe, cien; de los lacedemonios, Menelao, hijo de Atreo y Aérope, sesenta; de los pilios, Néstor, hijo de Neleo y Cloris, cuarenta naves... de los cefalenios, Odiseo, hijo de Laertes y Anticlea, doce naves... de los cretenses, Idomeneo, hijo de Deucalión, cuarenta; de los rodios, Tlepólemo, hijo de Heracles..., nueve naves; de los mirmídones, Aquiles, hijo de Pe­leo y Tetis, cincuenta... de los olizones, Filoctetes, hijo de Peante, siete... El total de las naves era de mil trece, el de los caudillos, cuarenta y tres, y treinta los reinos.


Apolodoro Epítome III 11-15

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